
Porque esta casa sin ti es una embajada, un pasillo de un tren de madrugada, un laberinto… sin luz ni vino tinto…
Joaquin Sabina
Pero el sabor de nuestras casas contradice esta prosa. En ellas, habitadas o no, se tejen y han tejido historias de felicidad. Todas han nacido de una ilusión compartida que se concreta en espacios diáfanos, iluminados con una energía limpia, pura y un gusto exquisito no convencional.
Las personas que habitan o han habitado Casas del Caracol han sido los primeros en verlas y en quedarse. Les cuesta irse.
Porque un hogar se presiente.
Si estas en Casas del Caracol, no es azar.
